El lanzamiento mundial de la colección Royal Pop, la inesperada colaboración entre Swatch y Audemars Piguet, desató una jornada de caos en las principales capitales comerciales del mundo. La gran afluencia de seguidores obligó al cierre abrupto de tiendas en el Reino Unido y a la cancelación de eventos de presentación en Dubái y Bombay, por estrictas razones de seguridad.

Inspirada en el movimiento Pop Art de las décadas de 1950 y 1960, esta alianza busca revolucionar el mercado al fusionar la alta relojería tradicional con un diseño urbano accesible. El fervor alcanzó tal magnitud que cientos de entusiastas acamparon durante días en ciudades como Nueva York y Tokio, mientras las plataformas digitales de reventa registraban transacciones millonarias horas antes de que las boutiques abrieran oficialmente.
En el Reino Unido, Swatch suspendió de inmediato la atención al público en ciudades clave como Londres, Liverpool y Manchester para proteger a clientes y empleados frente a la presión de las multitudes. Situaciones similares se vivieron en el Dubái Mall y en boutiques de India, donde las administraciones de los centros comerciales decidieron cancelar las ventas ante el desborde del público en las primeras horas de la madrugada.
Aunque los relojes tienen un precio minorista oficial entre 400 y 420 dólares (unos 335 libras esterlinas), el mercado de reventa se activó un día antes del estreno en tiendas. En portales como StockX, el precio promedio se duplicó rápidamente, alcanzando los 905 dólares por unidad, mientras que colecciones completas con sus respectivos cordones colgantes se vendieron por más de 8,400 dólares.
La colección Royal Pop reinventa el formato tradicional, presentando ocho modelos vanguardistas de relojes de bolsillo con estructura modular. Las piezas integran los elementos más icónicos del célebre Royal Oak de Audemars Piguet, como el bisel octogonal y la esfera con textura Petite Tapisserie, fabricados con el material patentado Bioceramic de Swatch.
Con un diámetro de 40 mm, los relojes se dividen en dos formatos de corona: Lépine (a las 12 en punto) y Savonnette (a las 3 en punto). En su interior late una variante de cuerda manual del emblemático movimiento suizo SISTEM51, visible a través de un reverso de cristal de zafiro y equipado con un barril de resorte abierto que funciona como indicador de reserva de marcha.
Los ocho colores lanzados rinden homenaje al nombre de la colección en distintos idiomas, destacando el blanco Huit Blanc, el negro Ocho Negro y el azul Blaue Acht, además de llamativos tonos rosa, verde y naranja. La venta está estrictamente limitada a un reloj por persona por día y se realiza exclusivamente en 200 boutiques seleccionadas alrededor del mundo.
Al igual que ocurrió con la colaboración MoonSwatch con Omega, esta alianza ha polarizado a la comunidad de coleccionistas de lujo. Mientras el público general celebra la posibilidad de acceder a un diseño histórico sin listas de espera millonarias, los compradores tradicionales de Audemars Piguet critican duramente la estrategia comercial.
Celebridades y puristas del sector han manifestado públicamente su descontento, argumentando que democratizar un diseño tan exclusivo desvaloriza el prestigio y la lógica financiera de poseer las piezas originales. El rapero estadounidense DDG, quien ha invertido una fortuna en relojes de Audemars Piguet, amenazó con vender toda su colección personal si el modelo de Swatch se vuelve demasiado común en las calles.
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