Marcos Rojo fue protagonista central del clásico entre Racing y River, disputado el pasado domingo en Avellaneda y que finalizó 2-0 a favor del equipo visitante. El defensor, con pasado en la Selección Argentina, cometió un error que derivó en el primer gol de los dirigidos por Eduardo Coudet y, en el segundo tiempo, dejó a su equipo con diez jugadores tras propinar un golpe de puño a Lucas Martínez Quarta, acción que fue revisada por el VAR.

Rojo, quien llegó al club el año pasado a pedido de Gustavo Costas para disputar la Copa Libertadores, se convirtió en blanco de críticas por parte del público de la Academia. Este episodio se sumó a experiencias previas en Boca Juniors, donde también fue cuestionado por sus propios hinchas. Además, el informe del Tribunal de Disciplina fue severo: le aplicaron una suspensión de cuatro fechas debido a que, tras ser expulsado, insultó al árbitro del encuentro.
“A la gente de Racing le quiero pedir disculpas”, manifestó Rojo ante las cámaras de ESPN, en el programa conducido por Mariano Closs. Sin embargo, el defensor se mostró crítico respecto al tratamiento recibido y señaló que tanto el público como los periodistas lo juzgan con un criterio distinto al del resto de sus compañeros. “Cuando me equivoco yo, todos piden mi cabeza”, expresó el surgido en Estudiantes de La Plata.
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