El Ministerio de Seguridad dispuso la prohibición de concurrencia a eventos deportivos en todo el país, por tiempo indeterminado, para cuatro integrantes de una facción de la barra brava de Racing, responsables de una agresión violenta contra un ex referente de la hinchada durante el empate 1-1 entre Racing Club e Independiente Rivadavia, correspondiente a la fecha 7 del Torneo Apertura de la Liga Profesional.

La medida afecta a Horacio Raúl Gutiérrez, Román Fernando Aimin, Leandro Nahuel Sartori y Damaso Ariel Maneyro, quienes fueron identificados como partícipes de los incidentes ocurridos el 26 de febrero en el estadio Presidente Perón.
Previamente, ya se había aplicado una restricción similar a Leandro Emanuel Paredes, señalado como jefe de «Los Pibes de Racing» y uno de los principales responsables del ataque. La identificación de nuevos implicados permitió ampliar la medida a estos cuatro miembros adicionales del grupo.
Los hechos se registraron en una de las plateas del estadio, donde se encontraba Walter Alagastino, ex referente de otra facción de la hinchada. Según las imágenes captadas por el sistema de monitoreo, los agresores recorrieron el trayecto desde la tribuna popular hasta el lugar donde estaba la víctima; se ubicaron junto a él y, de manera sorpresiva, comenzaron a golpearlo antes de retirarse.
Como consecuencia del ataque, Alagastino fue trasladado en ambulancia con lesiones graves. Según informó TyC Sports, padecía una hernia de disco que se agravó debido a los golpes, lo que requirió una operación de columna vertebral. El hecho derivó en una causa judicial caratulada como “lesiones leves y amenazas”, con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción N° 3 de Avellaneda-Lanús.
En diálogo con TyC Sports, Alagastino relató: «Hace cuatro años, apenas llegaron con el apoyo de la Policía y la dirigencia, me dijeron que no fuera más o me iban a matar. Yo seguí yendo siempre al mismo lugar con mi hijo, porque Racing es mi casa y ningún mafioso me iba a echar. Pero como estaban fuertes, se ve que me dejaron en paz. Ahora que se enteraron de que los chicos que están afuera se están juntando para volver, vinieron a matarme. Así como te digo, a matarme. Mientras me pegaban entre cinco, Leo le gritaba a uno, que conozco como Ariel, que me pinchara porque tenía una púa encima. Y a otro de sus guardaespaldas, Guti, le decía que me tirara para abajo. Me salvé de milagro”.
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